Después del primer mes operando la celda robotizada de soldadura láser CW-500, los resultados son concretos. La instalación tomó tres días completos, incluyendo la calibración del brazo robótico y la puesta a punto del sistema de visión artificial. El primer lote de producción fueron soportes estructurales para maquinaria vial, con espesores de chapa de 8 mm.
Lo que más me sorprendió fue la consistencia de las costuras. En las primeras 200 piezas no hubo una sola desviación fuera de la tolerancia de 50 micras. El cambiador automático de herramientas redujo los tiempos muertos a casi nada, y el sistema de extracción de humos mantiene el área de trabajo limpia, algo que no esperaba en una celda de esta potencia.
El único punto que ajustamos fue la velocidad de avance en ángulos cerrados. El equipo de soporte respondió en menos de 24 horas con un perfil de soldadura modificado. Desde entonces, la cadencia se mantiene estable. Para una planta que necesita costuras herméticas en acero estructural, esta celda cumple sin rodeos.